lunes, 8 de marzo de 2010


FINAL FANTASY XIII: 24 horazas de juego después...




De entrada, quería pedir disculpas a mis tres o cuatro eventuales lectores por el laaaaaaargo periodo de inactividad por estos lares. Esta escasez de nuevos contenidos se ha debido fundamentalmente a tres factores bien determinados. El primero y más importante es el hecho de que soy super perro. El segundo es que mi ordenador ha muerto. Un día fui a ponerlo y había petado (y lo peor es que ahí sigue). El tercero, se divide a su vez en otros subfactores, a saber: Mass Effect 2, Assassin's Creed 2, Dragon Age: Origins, Borderlands, Dante´s Inferno, etc. Básicamente podría resumirse en la ecuación XBOX 360 + Jdownloader = X, siendo X una enfermedad mental grave. Mi niña puede dar buena cuenta de ello, y supongo que no hacen falta más explicaciones.

Esto último me lleva directamente al tema de este post. La defendida por unos y vapuleada por otros decimotercera entrega de Final Fantasy, que sale a la venta mañana. Tras haberle echado 24 horas en dos días (que diría la gente: ayyy, si pusieras el mismo interés que pones en los jueguecitos para otras cosas....ñañañañaña) y habiendo alcanzado la mitad -creo- del segundo DVD, me atrevo a decir que me incluyo en el primer grupo: de momento me gusta bastante. No es la repanocha, pero me parece el soplo de aire fresco que la saga de Square necesitaba. No pienso escribir un análisis detallado y objetivo (para eso os vais a webs de videojuegos, nenes), sólo voy a comentar las cosas que me han gustado y las que no, sin entrar a explicar cada detalle del sistema de juego, del apartado técnico o de la historia.

Del apartado técnico y visual, solo decir que es espectacular. No me dí cuenta del todo hasta llegar a la parte de Nautilus, pero ahora puedo decir que luce que te cagas. Es el primer juego de la saga para la nueva generación de consolas, y no esperaba menos. La única pega en mi caso es que dicen por ahí que en PS3 se ve aún mejor, lo cual me jode bastante pero que se le va a hacer. Los diseños de los personajes principales son, gracias al cielo, mucho más elegantes y discretos que los de otras ediciones, recordándome en muchos casos al tan lejano FF VII. (el último juego de este estilo "calco de FF" al que jugué fue el Lost Odissey... buen juego, pero vaya pintas los notas, la virgen). Y las secuencias animadas son la puta polla, ahí si que no paso ni una. Lo dicho, visualmente lo veo muy muy bonico.




El sistema de juego es lo que ha planteado mayor controversia entre los seguidores, pues supone ciertos cambios radicales respecto a entregas anteriores. Empezaré por lo que se refiere a la evolución de los parámetros de los personajes. Sí, se ha eliminado el sistema de niveles de experiencia como tal, lo que ha hecho que mucha gente se tire de los pelos. A mí me parece que sigue estando ahí, pero camuflado en los niveles de los distintos roles que los personajes pueden desempeñar. Este sistema de roles o "especializaciones" nos da una mayor libertad para elegir nosotros qué papel queremos que juegue cada personaje dentro del grupo, acercando el juego a otros RPG más clásicos. Me parece un acierto. Los puntos de experiencia ganados en los combates, ahora llamados "puntos de cristal", pueden ser empleados para mejorar las características y habilidades de cada personaje en un sistema de árbol muy muy similar al sistema de las esferas de FFX. La mejora de los personajes pasa también por la mejora de armas y accesorios, que cuentas con sus propios niveles de experiencia a subir mediante materiales, aspecto que todavía no he investigado en profundidad.




Respecto a las batallas, es otro de los apartados donde más cambios se han introducido. De entrada se mantiene de FFXII el hecho de que los enemigos no aparezcan aleatoriamente de la nada, sino que pululan por los escenarios de forma visible. De este modo, muchas veces podremos elegir entre cargar de frente, evitar el combate, o dar un rodeo para flanquear al enemigo y atacarle por la espalda. Una vez comenzada la pelea, se ha recuperado la rutina de "fogonazo y pasamos al campo de batalla", que teníamos en las entregas previas al XII. Ya no puedes ponerte a correr por el escenario para huir, y una vez metidos en refriega ni siquiera existe la posibilidad de huir del enemigo. Lo más que podrás hacer es volver al momento anterior al enfrentamiento. En la propia batalla, no existen pausas, y ya no podremos controlar directamente a todo el grupo, sino solamente al líder. Los otros compañeros se regirán por comportamientos predeterminados por sus roles y más concretamente, por la combinación de roles que empleen los tres combatientes. Dicho así suena raro, y yo me temía que eso se iba a cargar el juego, pero he de decir que los combates han ganado en espectacularidad y dinamismo. A ello contribuye también la barra esa para aturdir al enemigo, que hace que un monstruo fuerte pueda durarte media hora o cinco minutos, dependiendo de cómo o con quién lo ataques. Ahora se requiere pues, cierto control táctico de la formación del grupo y de las "barras de turno" (saber cuando cortar un turno antes de ejecutar todas las acciones puede suponer la diferencia entre la vida y.... bueno, entre seguir ostiando o tener que volver a la formación de sanadores). He de decir que en los combates me lo paso realmente pipa.




Una cosa que sí me ha dejado un poco frío en las batallas es el tema de las invocaciones. Es cierto que sólo he visto dos (Odín y las hermanas Shiva), pero no me han resultado tan impresionantes como desearía. Además, su control es un poco extraño, pues se invocan al más puro estilo FFX, apareciendo la criatura junto al invocador en lugar de sus dos compañeros. En este modo no podemos controlar sus acciones, pero existe un modo empatía por el cual el bicho se transforma (lo que he visto hasta ahora, Odín en un caballo y las Shiva en... una moto) y pasamos directamente a controlar al personaje subido en el vehículo. Podremos entonces usar ataques especiales mediante combinaciones de botones, siendo una de ellas el "golpe de gracia" al que, por ejemplo Odín, nos tenía aostumbrados en las entregas previas. Me da que solo las voy a utilizar cuando sea totalmente necesario y si me acuerdo.



El último aspecto a tener en cuenta es de la historia, así como el trasfondo y la personalidad de los personajes. Éste es, para mí, el punto fuerte de este juego. Por un lado, cabe destacar que la protagonista ya no es alguien con pinta de mindundi, como eran Vaan y Tidus en las dos últimas ediciones. Lightning recuerda más a personajes de la talla y actitudes de Cloud Strife o Squall Leonhart. Es una tipa dura y sobre todo, callada, ajena a chistecitos para cada situación o a mamoneos de poca monta. El resto de los personajes cumplen su función a la perfección, estando sus personalidades mucho más definidas que otras veces. Además se nos va explicando mediante flashbacks el porqué de las motivaciones de cada uno. Muchos dirán que son arquetipos clásicos de estas historias. Por mí está bien, no quiero un grupo de 6 tipos de los que no sé nada, con uno me basta.




De la historia que nos narra el juego, lo primero que llama la atención de entrada es su sencillez. Cuesta algo al principio llegar a entender el mundo en el que se desarrolla todo, pero una vez tienes claros conceptos como Coocoon (El Nido), Pulse (traducido al español como Paals -WTF-) o lu'Cie, la historia es totalmente comprensible y directa. Sin embargo, a medida que avanzaba el juego he tenido una sensación que no experimentaba con un FF desde el VII: la intriga. En serio, estoy realmente intrigado. Necesito saber porqué les pasa eso a los protagonistas al comenzar el juego, quién lo ha provocado (es decir, quién corta realmente el bacalao) y sobre todo para qué. Esta última cuestión, la misión ultima de los personajes, es una de las grandes incógnitas de la historia, y a mi modo de ver, lo que me va a tener enganchado durante bastante tiempo a la misma.

Sobre los aspectos negativos, de momento hay uno que me ha llamado la atención por encima de los demás. La, hasta ahora, absoluta linealidad. De momento, y aunque la historia va saltando de unos personajes a otros, solo puedes avanzar en la historia de una forma y por un camino determinados. No he visto hasta ahora ningún tipo de elección en ese aspecto, como "a ver cual de estas cosas hago primero" o "veamos que formas tengo de pasar esto". Me imagino que en algún punto de la historia se te dará la posibilidad de rular por el mundo a tus anchas con el grupo ya reunido. Me imagino, repito. Si no fuera así, se perdería gran parte de la esencia de los FF. Pero bueno, quedándome tanto por delante no voy a sacar conclusiones precipitadas.

Final Fantasy XIII supone pues, la vuelta a lo grande de una de las sagas más queridas y más odiadas, no aptas para quien no sea capaz de estar preparado a cada momento para soltar el mando y pegarte 10 minutazos de historia mirando. A mí ya me engancharon hace tiempo.

PD: Calculad ahora, con este material entre manos, cuando voy a escribir mi próxima entrada.... y un gallifante para el que descubra el fin último de este post, joajoajoa.


EDITO, días después: Ñe... creo que me voy a olvidar de él más bien pronto...

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